Las píldoras anticonceptivas sin receta médica estarán disponibles este mes en las farmacias estadounidenses, una medida que amplía el acceso a los métodos para evitar embarazos en momentos en que el derecho al aborto se ha visto drásticamente restringido en el país.

La empresa irlandesa-estadounidense Perrigo anunció este lunes que su pastilla Opill fue enviada a «los grandes minoristas y farmacias y estará disponible en todo el país» este mes, así como en el sitio web Opill.com ( http://opill.com/ ). El producto se venderá en paquetes con píldoras suficientes para un mes o para tres meses, a 19,99 y 49,99 dólares, respectivamente.

Opill obtuvo el año pasado la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para su venta sin prescripción.

El medicamento, conocido como «mini píldora», contiene sólo la hormona progestina y funciona engrosando la mucosa del cuello del útero, lo cual impide al espermatozoide alcanzar los óvulos.

La empresa celebró la inminente disponibilidad de la primera píldora sin prescripción como un «momento histórico».

Gran parte de los países de América Latina, África y Asia permiten la venta de píldoras anticonceptivas sin orden médica. El Reino Unido lo permite desde 2021, aunque en gran parte de Europa, incluidos Francia, Alemania, España e Italia, se exige receta.

La venta de anticonceptivos sin prescripción es respaldada por importantes organizaciones médicas de Estados Unidos, donde alrededor de la mitad de los más de 6,1 millones de embarazos anuales no son buscados, según datos oficiales.

Pero la venta libre de las píldoras se ha tornado un asunto políticamente sensible después de que la corte suprema revocó en 2022 el derecho al aborto al anular el caso Roe v. Wade, de 1973.

Desde entonces, 21 estados del país prohibieron o restringieron el derecho al aborto.

Los republicanos en el Congreso también bloquearon leyes propuestas por los demócratas para garantizar el acceso a los anticonceptivos.

En febrero, el Tribunal Supremo del estado de Alabama determinó que los embriones congelados deben ser considerados «niños», una decisión que fue criticada tanto por el presidente demócrata Joe Biden, como por el exmandatario republicano Donald Trump, posibles rivales en las presidenciales de noviembre.

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