Los tribunales de Inglaterra y Gales confiscarán las gafas inteligentes de Meta en la entrada

El servicio judicial británico retendrá los dispositivos con cámara integrada y los devolverá a la salida. Los teléfonos móviles conservan su excepción; las gafas no la reciben.

His Majesty's Courts and Tribunals Service, el organismo responsable de los tribunales penales, civiles y de familia de Inglaterra y Gales, confirmó el 11 de agosto de 2026 que las gafas inteligentes con capacidad de grabación serán confiscadas a quien intente ingresar con ellas a un edificio judicial. Los dispositivos se devuelven al salir.

El argumento del organismo

La grabación en salas de audiencia ya estaba prohibida en el Reino Unido. La novedad está en el mecanismo de cumplimiento: un teléfono levantado para filmar produce un gesto visible que el personal de sala reconoce; una montura con cámara integrada permite registrar un proceso completo sin señal externa perceptible.

HMCTS mantiene la excepción para teléfonos móviles siempre que no se usen para grabar. Esa excepción no se extiende a las gafas. La decisión se apoya además en un antecedente concreto: a comienzos de este año, un tribunal londinense investigó a un hombre acusado de recibir asistencia o instrucciones durante un contrainterrogatorio mediante gafas inteligentes.

Meta sostiene que sus gafas incluyen un indicador luminoso visible durante la grabación y medidas contra la manipulación de ese indicador. Los críticos responden que la discreción del formato plantea un problema de privacidad distinto al del teléfono. Tribunales de Nueva York adoptaron restricciones equivalentes, y en el Reino Unido restaurantes, bares y teatros vienen aplicando sus propias limitaciones.

Lectura de Tabuga Intelligence

El caso ilustra un desfase regulatorio que se repetirá en múltiples jurisdicciones. Las normas sobre grabación se redactaron pensando en cámaras y teléfonos, dispositivos que exigen una acción física identificable. Un wearable con cámara siempre disponible rompe ese supuesto y obliga a reescribir la regla desde su premisa.

Para República Dominicana el paralelo es directo. El Poder Judicial, el Congreso Nacional, las juntas de accionistas de empresas cotizadas y los centros de datos regulados operan bajo reglas de confidencialidad escritas en un momento tecnológico distinto. Ninguna de esas reglas contempla explícitamente un dispositivo de grabación integrado a una montura de lentes. Las gafas de Meta ya se venden por millones de unidades y llegan al país por importación personal sin control específico.

Existe además una dimensión de integridad procesal más allá de la privacidad: el caso londinense no trató de grabación sino de asistencia en tiempo real a un testigo. Un dispositivo capaz de recibir información durante una audiencia, un examen o una negociación introduce un vector que los protocolos de seguridad física existentes no cubren. Las instituciones dominicanas que manejen procesos sensibles harían bien en actualizar sus reglamentos de acceso antes de enfrentar el primer incidente.

Fuentes