Un tribunal chino congela US$318 millones en activos de Nexperia y tensa el pulso con Wingtech
El Tribunal Intermedio de Dongguan bloqueó 2,140 millones de yuanes en participaciones de Nexperia y su filial ITEC hasta agosto de 2029, mientras Wingtech reclama 8,000 millones de yuanes en daños.
El Tribunal Intermedio Popular de Dongguan congeló aproximadamente 2,140 millones de yuanes —unos US$318 millones— en activos pertenecientes al fabricante neerlandés de semiconductores Nexperia y a su subsidiaria de equipos ITEC. La medida cubre las participaciones de Nexperia en cinco subsidiarias chinas y permanece vigente hasta agosto de 2029.
Qué ordenó el tribunal
La congelación responde a una demanda por daños que Wingtech, el accionista chino histórico de Nexperia, presentó en mayo por 8,000 millones de yuanes, cerca de US$1,190 millones. Wingtech alega que la alta dirección de Nexperia aplicó «medidas restrictivas discriminatorias impuestas por los Países Bajos». El caso todavía no ha llegado a juicio.
Nexperia respondió que los activos congelados «corresponden únicamente a entidades en China que han venido operando fuera de las estructuras de gobernanza de Nexperia BV» y afirmó que la medida no altera su operación diaria ni la continuidad del negocio.
Cómo se llegó hasta aquí
El conflicto arranca en 2025, cuando las autoridades neerlandesas tomaron el control de Nexperia y suspendieron al fundador Zhang Xuezheng. En octubre de ese año, cinco subsidiarias chinas dejaron de acatar las instrucciones de la casa matriz: según la compañía, se negaron a pagar obleas ya entregadas y abrieron cuentas bancarias sin autorización.
Nexperia fabrica semiconductores discretos y de potencia: transistores, diodos y componentes de conmutación presentes en electrónica automotriz, electrodomésticos, fuentes de poder y equipos industriales. La compañía figura entre los mayores proveedores mundiales de estas piezas de bajo margen y alto volumen.
Enfoque Tabuga Intelligence
El caso Nexperia muestra un patrón que define esta década: la propiedad de la capacidad manufacturera de semiconductores se disputa en tribunales y expedientes regulatorios, con calendarios que se miden en años. La congelación vigente hasta 2029 fija un horizonte de incertidumbre que supera el ciclo de planificación de la mayoría de las empresas compradoras.
Para las operaciones industriales y de ensamblaje en América Latina, la lectura práctica se ordena en tres frentes. Primero, la jurisdicción del proveedor pesa tanto como el precio unitario en las decisiones de compra de componentes de potencia. Segundo, la doble certificación de proveedores para las piezas discretas críticas deja de ser una cautela y pasa a ser una condición de continuidad. Tercero, los contratos de suministro conviene revisarlos con cláusulas que contemplen intervención estatal y bloqueo judicial de activos, escenarios que hace cinco años se consideraban remotos.
Quien compra chips de potencia para automoción, electrodomésticos o equipos médicos ya opera en un mercado donde la geopolítica tiene efectos medibles sobre los plazos de entrega.