SpaceX lanza la misión USSF-259 desde Vandenberg con un propulsor en su decimotercer vuelo
El Falcon 9 despegó el 16 de septiembre con carga clasificada de la Fuerza Espacial estadounidense. Es el tercer lanzamiento militar en un mes bajo el contrato NSSL Phase 3 Lane 1.
SpaceX lanzó la misión USSF-259, designada TH-1, el 16 de septiembre de 2026 a las 6:07:56 p.m. hora del Pacífico desde el complejo de lanzamiento SLC-4E de la Base de la Fuerza Espacial en Vandenberg, California. El Falcon 9 colocó en órbita terrestre baja una carga clasificada de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, con una inclinación aproximada de 80 grados.
El propulsor de primera etapa B1097 voló por decimotercera vez. Su historial acumula las misiones NROL-172, Twilight, Transporter-17, Sentinel-6B y ocho lotes de satélites Starlink. Tras la separación apuntó a la barcaza Of Course I Still Love You, en lo que sería el aterrizaje número 224 sobre esa plataforma. Un primer intento de lanzamiento el martes fue cancelado antes de la carga de combustible sin explicación pública.
Cadencia militar sostenida
USSF-259 es el tercer lanzamiento de la Fuerza Espacial en un mes bajo el contrato NSSL Phase 3 Lane 1, el vehículo de contratación con el que Estados Unidos adquiere acceso al espacio para cargas de seguridad nacional. El ritmo describe una operación de rutina más que un hito: el acceso orbital para defensa se comporta hoy como un servicio contratado a un operador privado, con calendario, reutilización de hardware y márgenes de reprogramación.
La reutilización trece veces del mismo propulsor en misiones que incluyen reconocimiento nacional y observación científica indica el grado de confianza que la certificación militar otorga ya al hardware recuperado.
Infraestructura crítica en manos de un contratista
La lectura estratégica para países medianos es la dependencia. Las comunicaciones satelitales, la observación terrestre y el posicionamiento que sostienen desde la navegación marítima hasta la agricultura de precisión en el Caribe descansan sobre constelaciones que dependen de una capacidad de lanzamiento concentrada en muy pocos operadores.
República Dominicana consume servicios satelitales sin participar en ninguna de las decisiones sobre su continuidad. La conversación pendiente en la región es menos sobre programas espaciales propios y más sobre diversificación de proveedores y cláusulas de continuidad de servicio en los contratos de conectividad crítica.
Fuente: Spaceflight Now, 16 de septiembre de 2026.