Un proyecto de ley que obligaría a los propietarios chinos a vender a una firma local la plataforma de videos TikTok para poder seguir activa en Estados Unidos tendrá un tratamiento cauteloso en el Senado estadounidense, según señalaron legisladores clave tras su aprobación en la Cámara baja.

La rápida aprobación del proyecto de ley en la Cámara de Representantes el miércoles, y el respaldo del presidente estadounidense Joe Biden -quien dijo que lo promulgaría después que tramite por el Congreso-, encendieron las alarmas sobre un posible cierre de la popular aplicación para compartir videos cortos, que tiene 170 millones de usuarios solamente en Estados Unidos.

Pero las esperanzas de los enemigos de TikTok de que el Senado también actúe rápidamente se desvanecieron. Senadores influyentes aseguraron que someterían la ley propuesta al proceso legislativo habitual, que llevaría un tratamiento de meses.

«Estos campos están evolucionando y cambiando tan rápidamente que se puede causar mucho daño si se actúa demasiado rápido o sin los hechos concretos», dijo el viernes al diario The Washington Post el senador Ron Wyden, el demócrata que preside el Comité de Finanzas del Senado.

Aprobar legislación importante suele ser especialmente difícil en años electorales como este y los partidarios del proyecto ya prevén amargamente que la ley propuesta por la Cámara sucumbirá en manos de los senadores.

El senador republicano Josh Hawley augura una «muerte» de la iniciativa por «mil y un recortes» en su texto, según declaró al portal informativo Axios.

«Nada que las grandes tecnológicas no quieran se mueve en el plenario del Senado», dijo.

Steve Mnuchin, el exsecretario del Tesoro estadounidense durante la presidencia de Donald Trump indicó este jueves que quiere reunir inversores para comprar TikTok.

El hecho de que pertenezca al gigante tecnológico chino ByteDance, supuestamente subordinado al Partido Comunista Chino, preocupa a las potencias occidentales.

El gobierno de China, donde la aplicación de videos no está disponible, acusó a Estados Unidos de actuar con la «lógica de un delincuente» y de impedir un entorno «abierto, justo, equitativo y no discriminatorio» a las empresas extranjeras.

Después de la aprobación en la Cámara, la senadora María Cantwell, una demócrata que preside el Comité de Comercio, dijo que «trataría de encontrar un camino a seguir que sea constitucional y proteja las libertades civiles».

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