Samsung veta las apps de smart TV que revendían la conexión de internet de sus dueños
Samsung prohibió las aplicaciones de smart TV que incorporaban código de proxy residencial. Una investigación de Mnemonic reveló que convertían el televisor en nodo de salida de tráfico ajeno de forma permanente, incluso con la app cerrada.
Samsung prohibió en su tienda de aplicaciones para televisores inteligentes el software que comparte la conexión de internet del usuario con terceros. La decisión sigue a una investigación de la firma noruega de ciberseguridad Mnemonic publicada el lunes 3 de agosto de 2026.
Cómo funcionaba
Las aplicaciones señaladas incorporaban código de red proxy residencial, conocido en la industria como resproxy. Ese componente convierte el televisor en nodo de salida de tráfico de terceros: el tráfico de otra persona sale a internet con la dirección IP doméstica del dueño del aparato.
Mnemonic documentó que el comportamiento persistía con la aplicación cerrada. Al menos una de las apps era un juego tipo Pac-Man que Samsung había destacado en su sección Editor's Choice. Los desarrolladores de estos componentes afirman tener instalaciones en cientos de millones de televisores.
Lectura de Tabuga Intelligence
El riesgo aquí es de atribución, y conviene entenderlo con precisión porque afecta a hogares y a empresas por igual.
- La IP doméstica se vuelve responsabilidad del titular. Si un tercero usa esa salida para fraude, scraping o actividad ilícita, el rastro conduce a la dirección residencial del dueño del televisor. La carga de demostrar que no fue él recae sobre el titular del servicio.
- El televisor es el eslabón más débil de la red doméstica. Recibe menos parches que un teléfono, casi nunca se audita, permanece encendido en red y rara vez aparece en un inventario de activos. Segmentar la red y colocar los dispositivos de entretenimiento en VLAN separada deja de ser una recomendación de purista.
- El modelo de curación de tiendas falló. El código estaba en una app destacada editorialmente por el propio fabricante. Cualquier organización que autorice smart TVs en salas de reuniones, lobbies o áreas comerciales debería revisar qué aplicaciones corren en ellas y desde qué segmento de red salen.
Para el mercado regional el punto es doble: verificar el inventario de televisores conectados en oficinas y hoteles, y revisar si el proveedor de internet corporativo aplica políticas de reputación de IP que puedan verse afectadas por este tipo de tráfico.
Fuente: TechCrunch (3 de agosto de 2026)