República Dominicana evalúa opciones nucleares ante una demanda eléctrica que superó los 4,300 MW
El ministro Joel Santos Echavarría expuso ante la Cámara Americana de Comercio el estudio de reactores modulares pequeños y la cooperación técnica con Estados Unidos.
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, expuso el 31 de agosto de 2026 ante la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana el estudio de opciones nucleares para diversificar la matriz eléctrica nacional. La presentación se enmarca en un análisis de largo plazo frente al crecimiento sostenido de la demanda.
Las cifras del sistema
La capacidad instalada del país pasó de 4,921 MW en 2020 a más de 7,600 MW en 2026. La demanda máxima superó los 4,300 MW en julio de 2026. Ese crecimiento —cercano al 55% de capacidad en seis años— es el dato que ordena la conversación sobre nuevas fuentes de generación firme.
Qué se está evaluando
Santos indicó que la República Dominicana coopera con Estados Unidos para adquirir conocimientos y desarrollar capacidades técnicas e institucionales en materia nuclear. Entre las alternativas bajo estudio figuran los reactores modulares pequeños (SMR), un formato de menor escala y construcción modular que reduce el ticket de inversión inicial frente a las plantas convencionales.
El ministro fue explícito en el límite del ejercicio: no existe una decisión para instalar una planta nuclear ni un compromiso de inversión aprobado. Lo que hay es evaluación técnica y construcción de capacidades.
La lectura de Tabuga Intelligence
La conversación nuclear dominicana se explica por una restricción concreta: la generación firme. El país avanzó en capacidad renovable, pero la demanda pico —concentrada en las horas de mayor calor y actividad económica— exige respaldo despachable que hoy depende de combustibles importados con precio volátil. La opción nuclear aparece en ese hueco del portafolio.
El punto crítico está en la parte institucional, no en la tecnológica. Un programa nuclear, incluso de escala modular, exige un regulador independiente con capacidad técnica real, un régimen de responsabilidad civil por daño nuclear, protocolos de gestión de residuos y adhesión a los instrumentos internacionales de salvaguardias. Ese andamiaje tarda años en construirse y su costo político es mayor que el de la obra. Los países que fracasaron en programas nucleares suelen haberlo hecho por debilidad regulatoria antes que por limitaciones de ingeniería.
Hay además un ángulo de soberanía tecnológica que merece atención. La cooperación con un solo socio para el desarrollo de capacidades nucleares define, en la práctica, la cadena de suministro de combustible, repuestos y servicios técnicos por décadas. Diversificar las fuentes de aprendizaje —sumando la experiencia del OIEA y de reguladores de la región— reduce la dependencia estructural que suele acompañar a estas decisiones.
Fuentes
- Noticias SIN — RD evalúa energía nuclear ante alza de demanda eléctrica (31 de agosto de 2026)
- Diario Libre — Ministro Santos destaca capacidad eléctrica de RD supera los 7,600 MW en 2026 (31 de agosto de 2026)
- elDinero — AMCHAMDR aborda junto a Joel Santos las oportunidades de la tecnología nuclear