La apuesta de Nvidia por Intel vale casi US$25,000 millones y su cartera revela una participación de US$21,000 millones en SpaceX
Un documento ante la SEC muestra que la compra de acciones de Intel por US$5,000 millones que Nvidia realizó el año pasado ya vale US$24,989 millones, junto a posiciones en SpaceX y Nokia y la salida completa de Arm.
Un documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos esta semana pone cifras a una operación que hasta ahora se había discutido en términos estratégicos. La compra de acciones de Intel por US$5,000 millones que Nvidia realizó el año pasado, dentro de la alianza de infraestructura anunciada en septiembre, vale hoy US$24,989 millones.
Qué muestra la presentación
El mismo documento detalla una cartera de participaciones que excede con holgura el caso Intel. Nvidia declara US$20,975 millones en acciones de SpaceX y posiciones superiores a US$10,000 millones repartidas entre clientes, socios y proveedores. La inversión de US$1,000 millones que hizo en Nokia en octubre, presentada entonces como un movimiento para acelerar la transición de 5G a 6G, vale ahora US$2,200 millones.
En sentido contrario, la compañía liquidó por completo sus 1.1 millones de acciones de Arm, valoradas en US$178.1 millones en agosto del año pasado. La salida de Arm es la única desinversión total que aparece en la presentación.
Por qué importa
La tesorería de Nvidia opera hoy con la lógica de un fondo estratégico. Las participaciones no están distribuidas al azar: cubren el fabricante de chips que compite con ella y a la vez le fabrica, el operador de lanzamientos espaciales que despliega infraestructura de conectividad, y el proveedor de equipos de red que define el estándar de la próxima generación móvil.
Para cualquier proveedor o cliente que negocie con Nvidia, esto introduce una consideración nueva. El interlocutor comercial puede ser también accionista de un competidor directo, y la información que circula en una mesa de negociación técnica tiene un valor distinto cuando existe una posición accionaria de por medio.
El ángulo regional
Los operadores de telecomunicaciones de América Latina que planifican su ruta a 6G negocian con Nokia. Los que evalúan conectividad satelital negocian con SpaceX. En ambos casos, la compañía que provee el silicio de cómputo detrás de la infraestructura tiene una posición financiera en la contraparte. La concentración no es ilegal ni oculta, pero conviene tenerla presente al evaluar la independencia de las recomendaciones técnicas que circulan en el mercado.