Naver invierte en Panthalassa y sus centros de datos flotantes alimentados por energía de las olas
Las plataformas Node integran generación undimotriz, cómputo y enfriamiento con agua de mar, y transmiten resultados a tierra por satélites de órbita baja.
Naver anunció el 13 de agosto de 2026 una inversión en Panthalassa, la startup estadounidense que desarrolla centros de datos marinos. La operación se canalizó a través de la firma de capital de riesgo 8090 Industries y el monto no fue revelado.
Cómo funciona la arquitectura
Panthalassa, fundada en 2016 en Oregón, desarrolla instalaciones que generan su propia electricidad a partir de energía undimotriz — sin planta generadora separada ni combustible — y la usan directamente para cómputo. Sus plataformas flotantes, llamadas Node, integran generación eléctrica, procesamiento y enfriamiento en una sola estructura marina.
El diseño reduce el costo de terreno y enfría servidores con agua de mar. Solo los resultados del procesamiento se transmiten a tierra, mediante redes satelitales de órbita baja como Starlink, lo que disminuye la dependencia de redes de transmisión eléctrica y cables submarinos.
La empresa ya probó en el mar los prototipos Ocean-1 y Ocean-2, y planea desplegar el piloto Ocean-3 este año antes de los despliegues comerciales proyectados para 2027. En mayo levantó US$140 millones en una ronda liderada por Peter Thiel, con participación de Marc Benioff y Hanwha Asset Management.
La lectura de Tabuga Intelligence
La restricción determinante del cómputo actual es energía y terreno. Los desafíos de ingeniería de una instalación marina son considerables — corrosión, mantenimiento, conectividad, clima, confiabilidad del equipo y la economía de operar hardware sofisticado en alta mar. Aun así, la entrada de un actor con el peso de Naver señala que las alternativas convencionales de emplazamiento se están agotando en los mercados centrales.
Para el Caribe la señal es directa y merece análisis serio. La región combina costo eléctrico entre los más altos del hemisferio, disponibilidad limitada de terreno industrial cercano a la red y litoral extenso con régimen de oleaje estable. Ese perfil, que hoy penaliza cualquier proyecto de centro de datos terrestre, es exactamente el que favorece una arquitectura marina.
La pregunta de política pública que abre el modelo es regulatoria: qué régimen jurídico aplica a infraestructura de cómputo desplegada en aguas territoriales, qué autoridad la fiscaliza y bajo qué marco de protección de datos opera. Ninguna legislación regional contempla hoy ese escenario.
Fuente: The Korea Times — Naver invests in US startup developing wave-powered AI data centers (13 de agosto de 2026)