Londres sigue concentrando el mapa de centros de datos británico mientras las regiones toman impulso
El inventario británico de centros de datos permanece anclado en la capital, aunque territorios fuera de Londres empiezan a sumar capacidad instalada y conexión de red.
El mapa británico de centros de datos mantiene a Londres como centro de gravedad indiscutido. La capital y su corredor occidental concentran la mayor parte del inventario instalado, la conectividad internacional y la demanda de las grandes plataformas. Al mismo tiempo, territorios fuera del área metropolitana empiezan a sumar capacidad y a conectarse a la red de transmisión con proyectos de escala relevante.
Por qué la capital retiene la ventaja
La concentración responde a razones estructurales. Los puntos de aterrizaje de cable submarino, los nodos de intercambio de tráfico y la masa crítica de clientes financieros y corporativos se ubican históricamente en el eje londinense. Cada nuevo despliegue en esa zona se beneficia de la infraestructura ya existente, lo que refuerza el patrón en cada ciclo de inversión.
La contrapartida aparece en el lado eléctrico. La capacidad de conexión disponible en el oeste de Londres se convirtió en un recurso escaso, con plazos de espera que llegaron a medirse en años para nuevos proyectos. Esa restricción, más que cualquier incentivo regional, es lo que empuja capital hacia el norte de Inglaterra y Escocia.
Las regiones ganan terreno
Los proyectos fuera de Londres ofrecen tierra a menor costo, disponibilidad eléctrica más holgada y, en el caso escocés, proximidad a generación renovable con perfil de emisión favorable. Lo que necesitaban era conectividad de fibra competitiva, y ese déficit se ha ido cerrando.
El desplazamiento no elimina la primacía londinense. Las cargas sensibles a latencia —negociación financiera, distribución de contenido, interconexión internacional— permanecen donde está el tráfico. Lo que migra es la capacidad de cómputo tolerante a mayor latencia, que representa una fracción creciente del total.
Lectura de Tabuga Intelligence
El caso británico funciona como espejo anticipado para mercados pequeños con una única concentración urbana dominante, categoría en la que la República Dominicana encaja con precisión.
El patrón se repite en tres fases. Primero, la capital atrae toda la inversión inicial por concentración de demanda y de infraestructura previa. Segundo, la capacidad eléctrica y el precio del suelo urbano se convierten en el freno. Tercero, la segunda ola busca territorio fuera de la capital, y el factor determinante pasa a ser la conectividad de fibra terrestre, no el incentivo fiscal.
Para quien planifica infraestructura digital en Santo Domingo, la conclusión operativa es que la conectividad interurbana redundante define hoy el mapa de la próxima década. Un centro de datos en Santiago o en la región este solo es viable si existe fibra oscura diversa hacia los puntos de aterrizaje de cable submarino, con rutas físicamente separadas.
Para el sector corporativo, la lección de continuidad es directa: alojar producción y respaldo en la misma zona metropolitana no constituye redundancia geográfica, sea Londres o Santo Domingo.
Fuente: The Register, 10 de agosto de 2026.