Arturo López Valerio en Esto No Tiene Nombre: Formar sin empleabilidad es exportar talento
Arturo López Valerio regresó a Esto no tiene nombre para discutir con Roberto Cavada la aspiración dominicana de convertirse en hub tecnológico regional. La conversación partió del cable submarino de Google que conecta al país con Estados Unidos y con el resto de Latinoamérica hasta Chile, una infraestructura que reduce latencia y posiciona a República Dominicana como destino fiable en conectividad. Sobre esa base, la entrevista recorrió cuatro tensiones.
**Trampa de los inputs**
El [Think Tank de Tabuga](https://talcubo.do), lanzado el año pasado, nombra así el desfase entre anuncios y capacidad de absorción. Amazon anunció 50,000 capacitaciones en el Hub Cámara; Google requiere 5,000 personas; el puerto espacial y la estrategia de semiconductores suman miles de plazas más. Todo eso constituye demanda declarada. Del lado de la oferta de empleo, el gasto público en tecnología alcanza unos RD$18 mil millones en licitaciones a agosto, repartidos entre menos de 300 proveedores. Esos proveedores difícilmente absorben el talento que el país se propone formar. Becas y certificados sin empleabilidad terminan en exportación de talento: los jóvenes tienen que trabajar en algún lugar. Estados Unidos, con un déficit de 250,000 profesionales en ciberseguridad, paga mejor y contrata primero.
**Contrapeso social de la digitalización**
López Valerio conectó los resultados de PISA con el informe del Surgeon General de Estados Unidos y las medidas de la Unión Europea contra Meta. Una generación que, según Stanford, ya escribe y piensa con potenciadores de inteligencia artificial obliga a repensar el contrapeso que corresponde al sector privado, la sociedad civil y la academia. La digitalización avanzó sin medir a quién le tocaba equilibrarla.
**Soberanía tecnológica y anteproyecto de ley**
Cavada abrió el bloque con el mapa que Trump publicó en Truth Social cubriendo el Caribe con bandera estadounidense, y el silencio dominicano frente a ese gesto. López Valerio trasladó la discusión a la capa tecnológica: las decisiones se anuncian como hechos consumados y activan mecanismos de conectividad que responden a intereses geopolíticos, como ocurrió con la exigencia de baja latencia para operaciones militares en aeropuertos. Sobre el anteproyecto de ley de telecomunicaciones enviado al Ejecutivo, Tabuga remitió diez puntos de modificación; ocho fueron incorporados. El marco resultante conserva la estructura actual de telecomunicaciones en lugar de abrir paso a una economía digital, en un país donde casi todas las celdas móviles son de origen chino. Indotel y Comtel ya reconocen que el país opera con tecnologías híbridas; la conversación pendiente es qué se hace con el dominicano cuando la agenda pasa de turismo a procesadores y ciberseguridad.
**Competencia, asequibilidad y última milla**
A propósito de la licitación de Indotel que incluyó a Viettel, López Valerio distinguió competencia de asequibilidad. La población carece de ingreso suficiente para pagar las tecnologías actuales; agregar operadores con las mismas reglas y la misma carga impositiva apunta a un matadero entre competidores, popular en apariencia y frágil en sostenibilidad. El efecto Nash aplica: debilitar a quien ya invierte puede empujarlo a retirarse. Sobre el subsidio a las telecomunicaciones que empieza a circular, su lectura fue directa: dañino.
Explicó además la diferencia entre acceso y banda ancha. Espectro móvil da señal; la fibra hasta la comunidad da redundancia, y esa última milla es lo costoso. Ninguna empresa está obligada a tenderla donde falta demanda; la obligación recae en el Estado. Incluso Starlink depende de esa redundancia terrestre: la antena en Puerto Plata recibe internet de Santiago, y si cae la fibra de Santiago, cae el servicio. Más competidores convienen al Estado porque pagan por espectro. Eso es negocio para el fisco; el desarrollo se mide en la capa del usuario.
**Cierre**
López Valerio insistió en que el juego geopolítico acorrala la flexibilidad que el país tenía para diseñar su desarrollo, y que capítulos enteros como la economía digital siguen sin ley después de cinco años de reclamarlo. Cavada cerró con la lección de las redes sociales: la innovación precede a la regulación, y el costo de deslumbrarse lo paga el Estado que llega tarde.
Ver entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=g8wuF9ksXOg