Docomo acuerda con Starlink los satélites Mobile V2 para llevar voz y navegación al enlace directo con el móvil en 2028

NTT Docomo firmó con Starlink Japan el contrato de la constelación Starlink Mobile V2 para ampliar docomo Starlink Direct con llamadas de voz, navegación de alta velocidad y conexión directa con dispositivos IoT durante el año fiscal 2028.

NTT Docomo anunció el 14 de agosto de 2026 un acuerdo con Starlink Japan para incorporar la constelación de próxima generación Starlink Mobile V2 a su servicio de conectividad directa entre satélite y teléfono móvil. El objetivo declarado es ampliar docomo Starlink Direct más allá de la mensajería de texto y los datos básicos que ofrece hoy.

Qué cambia con la nueva generación de satélites

El servicio ampliado sumará tres capacidades que hoy no están disponibles en el enlace directo: llamadas de voz, navegación web de alta velocidad y comunicación directa con dispositivos de internet de las cosas. Docomo situó la disponibilidad en su año fiscal 2028, período que cierra a finales de marzo de 2029.

La distinción técnica es relevante. El direct-to-device de primera generación opera con anchos de banda estrechos y se limita a mensajería y telemetría ligera. Los satélites Mobile V2 elevan la capacidad por haz lo suficiente para sostener sesiones de voz y navegación, lo que traslada al enlace satelital una parte del tráfico que hasta ahora exigía cobertura terrestre.

La base instalada respalda la apuesta

Docomo lanzó docomo Starlink Direct el 27 de abril de 2026 y acumuló 6.5 millones de usuarios en los primeros tres meses de operación. Esa cifra ofrece a la operadora japonesa un argumento de demanda verificable para comprometer capacidad satelital de siguiente generación con años de anticipación.

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El acuerdo marca un punto de inflexión en la economía del direct-to-device. La primera generación se vendió como red de seguridad para zonas sin cobertura; la incorporación de voz y navegación convierte al satélite en una capa de servicio comercial comparable con la red terrestre en escenarios rurales y marítimos.

Para mercados insulares y de geografía fragmentada como el Caribe, la trayectoria japonesa funciona como referencia operativa. República Dominicana tiene zonas montañosas y costeras donde el costo por sitio de red terrestre es alto y la densidad de usuarios baja. Un enlace satelital capaz de sostener voz cambia el cálculo de despliegue en esas áreas, y también el marco regulatorio que deben preparar las autoridades del sector.

El calendario importa tanto como la tecnología. Comprometer disponibilidad para el año fiscal 2028 implica que las operadoras que quieran competir en esa categoría deben negociar capacidad satelital ahora, no cuando el servicio esté maduro.

Fuentes