Un dispositivo del tamaño de una moneda logra alterar la computadora de gestión de vuelo de un Boeing 737
Investigadores de UC San Diego y Oberlin College conectaron un aparato a un puerto de mantenimiento y lograron interceptar, alterar y falsificar datos entre la computadora de vuelo y el terminal de cabina.
Investigadores de la University of California San Diego y de Oberlin College desarrollaron un dispositivo del tamaño aproximado de una moneda capaz de alterar el funcionamiento de la computadora de gestión de vuelo de un Boeing 737. El hallazgo fue reportado originalmente por Wired.
Dónde se conecta
El aparato se enchufa a un puerto externo del 737 que usan los mecánicos para probar y diagnosticar aviónica. Ese puerto se ubica en una de las dos bahías Electronics and Equipment (E&E) del avión, situadas delante o detrás del pozo del tren de nariz.
El puerto carece de protección más allá de una tapa antipolvo y resulta accesible a cualquier persona autorizada a trabajar cerca del avión. El dispositivo cabe bajo esa tapa, lo que lo hace pasar desapercibido en inspecciones de rutina.
Qué permite hacer
El dispositivo anula las señales entre el MCDU (Multipurpose Control Display Unit, el terminal de cabina) y el FMC (Flight Management Computer), que controla navegación, piloto automático y cálculos de rendimiento. Los investigadores lograron interceptar, alterar y falsificar datos y comandos entre ambos sistemas, incluidas lecturas de temperatura exterior y el peso de la aeronave.
Una temperatura falsificada al alza o un peso menor al real introducido en el FMC puede derivar en un empuje de despegue insuficiente. El artículo cita casos históricos de peso mal tecleado con desviaciones de hasta 100 toneladas: el impacto de cola del vuelo LATAM 8073 en 2024, el de Emirates 407 en 2009 y el accidente de MK Airlines 1602 en 2004, cuando la tripulación introdujo el peso vacío de su Boeing 747 y la aeronave golpeó un terraplén y se desintegró.
El dispositivo también puede conectarse a internet mediante el Wi-Fi de a bordo, lo que habilita acceso remoto a la aviónica. Un atacante podría alterar de forma silenciosa el plan de vuelo con cambios imperceptibles para desviar progresivamente la ruta.
El origen de la investigación
El trabajo nació de experimentos de hackeo remoto de automóviles realizados a mediados y finales de la década de 2010. El equipo avanzó comprando piezas usadas de aeronaves de bajo costo hasta armar una pila de aviónica completa. El enfoque sobre el bus de comunicación provino de un proyecto paralelo del profesor Aaron Schulman sobre skimmers de tarjetas de crédito.
«Nos dimos cuenta de que es una amenaza razonable que alguien conecte un dispositivo a un bus, lea información y potencialmente incluso gane control sobre él», declaró Schulman. «Pensamos: un momento, tenemos que repensarlo todo».
La respuesta de Boeing
«Nuestros expertos técnicos confían en que las capas de protección presentes en el avión, incluidas las del diseño del sistema y el entorno operativo, proveen mitigación suficiente para limitar de forma significativa la factibilidad y el riesgo de ataques en el mundo real», declaró el fabricante a Wired.
Entre esas capas figuran el entrenamiento de pilotos para anular el FMC ante datos contradictorios, los cálculos independientes en electronic flight bags, los avisos en el Electronic Flight Display (independiente del MCDU) y el contacto de control de tráfico aéreo ante desvíos de ruta o altitud.
Lectura de Tabuga Intelligence
El caso pertenece a una categoría que la industria conoce bien y ha priorizado poco: los buses de comunicación internos de sistemas críticos, diseñados en una era donde el acceso físico se consideraba la frontera de seguridad. La misma lógica aplica a la infraestructura industrial, hospitalaria y de transporte que opera en la región con equipamiento de décadas de servicio útil.
Las mitigaciones que proponen los investigadores —bloquear de forma permanente el puerto de servicio, mejorar el aislamiento eléctrico y añadir criptografía para impedir la suplantación de sistemas— tienen un costo y un plazo de implementación que el propio equipo reconoce como obstáculo. Cambios de esa magnitud en aviación certificada se miden en años.
Fuente: Tom's Hardware, 13 de agosto de 2026, con base en el reportaje de Wired.