Chrome retira de forma definitiva todas las extensiones Manifest V2 de la Web Store

La purga ejecutada el 31 de agosto cierra la migración a Manifest V3: las extensiones MV2 salieron del catálogo y sus desarrolladores perdieron la vía para publicar parches.

Google ejecutó el 31 de agosto de 2026 la eliminación permanente de todas las extensiones Manifest V2 de la Chrome Web Store. La medida cierra una migración de varios años hacia Manifest V3 y marca el fin del marco de extensiones que sostuvo al navegador durante más de una década.

Qué cambió exactamente

Las extensiones MV2 quedaron fuera del catálogo y del índice de búsqueda de la tienda. Dejaron de poder instalarse o reinstalarse, incluso accediendo mediante enlace directo. Sus desarrolladores perdieron el canal para publicar actualizaciones, parches de seguridad o cambios en listas de filtrado. Una extensión MV2 removida de un dispositivo ya no puede recuperarse desde los repositorios oficiales.

Las diferencias técnicas de Manifest V3

El nuevo marco introduce tres cambios estructurales. Sustituye los procesos persistentes en segundo plano por service workers orientados a eventos, que se activan solo cuando hace falta y liberan memoria el resto del tiempo. Reemplaza el bloqueo de contenido por inspección de paquetes con un sistema de reglas declarativas, en el que la extensión declara qué bloquear sin leer el tráfico. Y elimina la posibilidad de ejecutar código alojado remotamente, cerrando la vía por la que una extensión legítima podía convertirse en maliciosa después de su aprobación.

La mayoría de los usuarios experimentará poca fricción. Quienes dependen de filtrado personalizado avanzado o de inyección profunda de scripts encontrarán MV3 más restrictivo.

La lectura de Tabuga Intelligence

Este cierre tiene una lectura de seguridad corporativa que va más allá del navegador personal. La semana pasada se documentó un marco modular que convirtió extensiones legítimas de Chrome y Edge en ladrones de criptomonedas mediante actualizaciones posteriores a la aprobación. Manifest V3 elimina precisamente ese vector al prohibir el código remoto. La contrapartida es que el usuario cede capacidad de control a las reglas que define el navegador.

Para las áreas de TI de la región, la acción inmediata es un inventario. Conviene auditar mediante chrome://extensions qué complementos siguen instalados en los equipos administrados, identificar cuáles quedaron sin soporte y migrar a alternativas MV3 antes de que las políticas de exención empresarial expiren. Una extensión sin canal de actualización es una vulnerabilidad con fecha abierta: seguirá funcionando, y seguirá sin recibir parches.

El caso también deja una lección de dependencia de plataforma. Miles de organizaciones construyeron flujos de trabajo internos sobre extensiones de navegador, un espacio cuyas reglas define unilateralmente un proveedor. Registrar esa dependencia en el mapa de riesgo tecnológico —junto con las de nube, identidad y navegador— es parte de una gestión seria de la infraestructura digital.

Fuentes