BlackRock e IFM negocian en exclusiva los data centers de Stack en Asia-Pacífico por hasta 25,000 millones de dólares
El consorcio entra en due diligence con Blue Owl Capital por activos en Tokio, Osaka, Sídney y Melbourne. La operación fija el precio al que el capital institucional valora la infraestructura digital.
Un consorcio respaldado por BlackRock e IFM Investors entró en conversaciones exclusivas para adquirir la cartera de centros de datos de Stack Infrastructure en Asia-Pacífico por un monto de hasta 25,000 millones de dólares, según reportó Bloomberg el 24 de septiembre de 2026.
El grupo inversor incluye a Artificial Intelligence Infrastructure Partnership (AIP), vehículo respaldado por BlackRock, junto a IFM. Ambos preparan la fase de debida diligencia sobre los activos y buscan cerrar con Blue Owl Capital, propietario actual de Stack.
Los activos en juego
Stack opera centros de datos en mercados clave de Asia-Pacífico, entre ellos Tokio, Osaka, Sídney y Melbourne. El rango de valoración reportado va de 20,000 a 25,000 millones de dólares, sin cifra definitiva. Las deliberaciones siguen abiertas: el proceso puede extenderse o no concretarse.
Lectura de Tabuga Intelligence
Esta operación funciona como marcador de precio. Durante los últimos ciclos, la infraestructura digital se valoró con múltiplos de bienes raíces industriales; el volumen de esta transacción la sitúa en el rango de las grandes operaciones de energía o telecomunicaciones. El capital institucional global —fondos de pensiones vía IFM, gestión de activos vía BlackRock— está tratando la capacidad de cómputo como activo de infraestructura de largo plazo, con horizontes de retorno de veinte a treinta años.
Para la República Dominicana y el Caribe la lectura es comparativa. La región compite por atraer capacidad de cómputo con argumentos de conectividad submarina, costo energético y marco regulatorio. Cuando un solo portafolio asiático mueve 25,000 millones de dólares, la escala de referencia para una estrategia nacional de data centers queda establecida: sin energía firme, marco fiscal claro y redundancia de fibra, la conversación no arranca.
Qué observar
- Si el acuerdo se firma y en qué punto del rango de 20,000 a 25,000 millones cierra.
- El destino del capital de Blue Owl tras la desinversión y si rota hacia mercados emergentes.
- La presión resultante sobre disponibilidad energética en Tokio, Sídney y Melbourne, mercados ya tensionados en suministro.