Apple pide medida cautelar contra OpenAI y cita once ex empleados adicionales

Apple solicitó descubrimiento acelerado e interdicto preliminar en su demanda por secretos comerciales, mientras OpenAI respondió pidiendo la desestimación del caso.

El litigio entre Apple y OpenAI por presunta apropiación de secretos comerciales escaló durante la primera semana de agosto de 2026 con dos movimientos procesales presentados con un día de diferencia.

La posición de Apple

Apple presentó una moción solicitando descubrimiento acelerado y un interdicto preliminar. En sus escritos, la compañía sostiene que once ex empleados adicionales —además de los dos ejecutivos nombrados en la demanda original— pudieron haber compartido información propietaria vinculada a productos no anunciados. Entre las pruebas citadas figuran capturas de pantalla y registros de devolución de dispositivos corporativos.

La respuesta de OpenAI

OpenAI pidió al juez desestimar la demanda. En su respuesta, la compañía afirmó que «la solicitud de interdicto preliminar de Apple está basada en información falsa y es completamente innecesaria porque no tenemos, ni queremos, ninguno de sus secretos comerciales». OpenAI calificó las afirmaciones de Apple como descuidadas, agresivas y extrañamente personales.

El origen del caso

Apple demandó el 10 de julio de 2026 a OpenAI, a los ex ejecutivos Chang Liu y Tang Yew Tan, y a io Products, alegando incumplimiento contractual y apropiación indebida de secretos comerciales. El argumento central de Apple sostiene que el proceso de reclutamiento de OpenAI hacia esos dos ex empleados funcionó simultáneamente como mecanismo de recolección de información propietaria.

Lectura de Tabuga Intelligence

El resultado judicial importa menos que la doctrina que se está formando. El caso define hasta dónde llega la movilidad laboral legítima cuando un ingeniero se mueve entre dos compañías que compiten por el mismo mercado de hardware de consumo, y qué evidencia basta para presumir transferencia de conocimiento protegido.

Para las empresas tecnológicas dominicanas y regionales, con equipos técnicos pequeños y alta rotación hacia el exterior, la lección práctica está en los controles de salida. El expediente muestra que la evidencia utilizable no proviene de documentos filtrados sino de rastros administrativos ordinarios: registros de acceso, inventarios de dispositivos, historiales de descarga. Una empresa que no lleva esos registros carece de capacidad probatoria si algún día necesita defender su propiedad intelectual, y también carece de defensa si es acusada.

El segundo punto es contractual. Las cláusulas de confidencialidad que no especifican qué información concreta protegen, ni por cuánto tiempo, ni bajo qué jurisdicción se ejecutan, tienden a ser inaplicables. Vale revisar las plantillas laborales antes de que el problema aparezca, no después.

Fuentes